
Una clasificación del Momio Regional
Durante mucho tiempo se habló de los tipos de
personajes dentro
Es cierto, esta clasificación masculina de los personajes políticos es un estereotipo generalizado donde como en todas las cosas la excepción hace la regla.
Ahora habiendo conocido los primeros meses de la nueva clase política gobernante, podemos decir que por sus pintas no lo podemos clasificar ya que independiente del origen socio - económico del militante UDI o RN abunda, como una especie de máxima de ingreso, la buena marca, el buen “perjume”, el buen “champú”. Por lo tanto “Dime como te comportas y te diré quien eres” a continuación los tipos de momios regionales.
“El terrible jefe”: Este modelo está representado por aquel ciudadano que a encontrado en su vida profesional la probablemente única oportunidad de hacerse famoso como un gran tecnócrata dentro de la administración Piñera, sin embargo en sus primeros meses en la administración pública trata de hablar en público cuando no le corresponde, cree tener un poder divino, es capaz de revisar lo que están haciendo sus funcionarios, ocultamente hurga su nariz y la ley … ¿la ley? … “no eso de la ley no es lo mió”. Como principal debilidad de esta tipología es creer que todos quienes lo rodean es un operador político que lo quiere cagar, incluso su mamá. Advertencia: no comentan el error de preguntarles porque son de derecha, simplemente no saben o lo asemejan a ser hincha de un club de fútbol.
“La Hija del General”: No confundir con la ex presidenta
Bachelet no, no, no … Estos ciudadanos, la mayoría mandatarios, provienen de
una casta histórica acallada durante mucho tiempo pero que en sus corazones ven
la oportunidad de replicar acciones enterradas y que en su momento disfrutaron
a concho. Ellos pueden ser RN o UDI e incluso hablan de ser de derecha y aun
así les incomoda, simplemente son pinochetistas, de un amor inconmensurable al
rol de las fuerzas armadas y de seguridad y que han desempolvado en sus casas
los cuadros del general para que vuelvan a lucir radiantes en el living o
cocina.
“El empresario”: Lo podéis reconocer por sus aires de
grandeza, prepotencia y altanería, a ellos no les nació la altanería hoy, sino
que siempre lo fueron gracias a sus negocios y empresas, uno que otro escándalo
relacionado al no pago de cotizaciones o falsificación de documentos, lucen un
poder invisible y tienen la capacidad de acallar rápidamente rumores de
comportamientos reñidos con su moral.
Han demostrado actitud matonesca en
varias oportunidades, han amenazado golpear o han tenido que conectar sus puños en algún
“upeliento rasca”. De
envergadura física importante y apellido rimbombante se transforma en uno de
los momios regionales más peligrosos; su principal debilidad radica en un temor
injustificado para asumir responsabilidades políticas o de gobierno las que
dejan de lado por el poder del lucro empresarial el que lógicamente es más
atractivo y que con este Gobierno se les ha asegurado.
“El pechoño”: Domingo a domingo los podéis observar
en la catedral, y por lo general oran a ojos cerrados para evitar cruzar
miradas con el “obispo comunista", oran y piden al Señor que lo saquen de
una vez por todas por el bien de la iglesia y nuestra comunidad. Es un sector
no menor y muy importante en nuestra región ya que entrega el soporte electoral
de la derecha regional. Posee diversas redes, sin embargo en actividades costumbristas,
ciudadanas o celebraciones masivas toma distancia junto a los suyos luciendo el
mejor poncho, la espuela más brillosa o la última boina importada del Uruguay
(boinas de lana… nooo o sea!!!!… que rasca) No es cuico… para nada; patrón de
fundo quizás, pero le carga mezclarse con rotos; y hace lo imposible por juntar
a la familia el día domingo aunque eso signifique soportar al pololo hippie y
upeliento de la niña, o negar la existencia de otros miembros de la familia.
“Los momio kids”: Por lo general menores de 35, muchos
de ellos profesionales, se han inmiscuido dentro de las poblaciones por sus
contactos personales; pero son de derecha por un tema de tradición familiar. Es
posible compartir con ellos, tomar un trago o un café, salir de compras o mirar
un partido por TV. No les gusta la violencia e incluso en algún momento se les
puede escuchar un garabato, algunos tienen conciencia social. Sin embargo han
aceptado el discurso del cambio y lucen estrellitas como chapas o en sus
cuadernos. “Todo lo anterior estaba malo” e incluso podemos escucharles “La
moda es ser de derecha”. Su principal debilidad es no aceptar que dentro de sus
filas se encuentran personajes como los descrito anteriormente por lo tanto
ellos no leen, no saben, no escuchan, no ven, menos hablan, repito no saben ni
quieren saber.
“Los opus night”: Las ovejas negras de la familia tradicional
momia. Pequeños “Negros Piñeras”, indomables por esencia carretera, tóxica y
bebedora pero solo en sus grandes casas a las afueras de la ciudad, de repente
se los puede ver bajando a los locales tradicionales detrás de alguna fémina o impactando vehículos.
Tienen escandalillos que no salen a la luz pública, un buen vehículo, moto y
bandas musicales. Advertencia: lucen muy simpáticos pero si te tienen que
cagar, te cagan porque gozan de los mismos contactos, tradiciones y prácticas
del facho tradicional.
Si usted no pertenece a alguna de estas clasificaciones entonces pertenece al 40% regional que no votó por Piñera. Si es así y se identifica con uno de estos modelitos perecibles, no retornables ni reciclables, entonces disfrute estos años de gobierno que le quedan. Al parecer no se repetirán
Hombre Pie
“El Retorno”














Están también l@s pelolice sub-35, son generalmente, “pololit@s de” o “sobrinit@s de”… Ubicados cariñosamente en algún cargo político o técnico muy bien remunerado, del cual no entienden nada, pero ¡¿que importa?!. para eso están esas personitas mal vestidas que trabajan en la institución. Se notan inmediatamente, por las caras de vergüenza o resignación de sus equipos de trabajo, las miradas que se dan de soslayo cuando el personaje habla en público, etc. Ellos son los más felices, los que menos trabajan y los menos exigidos políticamente.